Los gatos se comunican principalmente a través del lenguaje corporal, y aprender a interpretarlo mejora muchísimo la relación con ellos.
Una cola erguida y ligeramente curvada en la punta suele indicar que el gato está contento y confiado. Si la mueve rápido de lado a lado, generalmente es una señal de irritación o sobreestimulación, no de alegría como en los perros.
Las orejas hacia adelante muestran interés o alerta relajada, mientras que aplanadas hacia atrás son un claro signo de miedo o agresividad defensiva.
Los ojos entrecerrados con parpadeo lento son, de hecho, el equivalente felino a un beso: si tu gato te mira así, está expresando confianza y cariño. Aprender estas señales te ayudará a responder mejor a sus necesidades y emociones.



